viernes, 9 de julio de 2010

Cuando los colores idiotizan

A tan sólo 4 meses de las elecciones municipales nuevamente los televisores se saturan de campañas políticas. En estos momentos interrumpe, el almuerzo, el color sangre con motivo de sus internas.

Políticos de la "misma casa" se disparan unos a otros como si fueran enemigos mortales. No está mal que compitan y traten de vencer en unas justas elecciones democráticas. Lo medio simpático es la hipocresía que mantuvieron, mantienen y mantendrán siempre.

Hoy se tratan de lo peor. Que uno es mentiroso, el otro ladrón, este nació en cuna de oro, fulano se acostó con una modelo, mengano es gay...

Todo tipo de improperios se escuchan. Pero acuérdense, estos serán los mismos tipos que una semana antes de las municipales se abrazarán. Pedirán unión republicana. Dirán que todos queremos al mismo color y que todos juntos debemos trabajar por el pueblo, entre otras frases demagógicas.

Pero no sólo es un problema de la sede del centauro. Los que siguen el sapukái del mayor Vera también caen en este tipo de niñerías. Hoy están divididos porque unos apoyaron el cambio y otros no. Pero en el 2012 estarán todos unidos otra vez. Hoy el que era el payaso máximo, mañana será el socio más cercano, afín y mejor amigo. Todo por no "perder el poder"

Justamente esta frase me está reventando la cabeza. ¿Desde cuándo se trata sólo de ganar? ¿De no perder?

¿Acaso el gobierno del país se resume a disputas infantiles por quién es el más mbareté? Una pregunta tonta porque ya todos sabemos cuál es la respuesta. Pero mi ingenuidad al menos sigue creyendo que la política paraguaya puede, no mejorar, sino evolucionar, crecer y madurar.

Escucho en una de las tantas propagandas: "Votá por esta lista que es la que gana seguro" o "Votá si querés ganar". Que estupidez. Yo no quiero votar por alguien para no perder. Yo quiero votar por alguien que trabaje en serio y mejore el lugar donde vivimos.

Llámenme ingenuo, soñador, crédulo o sonso, pero prefiero ser cada uno de esos calificativos antes que un desesperanzado y, mucho menos, político paraguayo.

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