miércoles, 14 de julio de 2010

¡Aprovechemos mientras podamos! Demos un paseo en el "autobús mágico"

Damas y caballeros: ¿Les gusta el vértigo? ¿La adrenalina es parte de su ser? ¿Son aficionados a los deportes extremos que vemos en la televisión?
Si es sí, están de parabienes. Por el módico precio de G. 2.100 pueden hacer que sus pulsaciones aceleren y a la vez hacen algo de ejercicio. ¡Aprovechen ahora!, antes de que este "excelente" servicio suba de precio.

No será lo mismo que hacer trucos con un skate, acrobacias con una bicicleta o piruetas en el motocross, pero eso sí, algo de emoción tendrán, e inclusive, arriesgarán más sus vidas que en esas competencias extremas. Al lado de uno de nuestros micros, esos arriesgados deportes parecerán más juegos de niños que otra cosa.

¿No ven lo generosa que es la Setama? Pone a su disposición vehículos sacados de un museo, y no para sólo mirarlos, sino para que se suban en ellos y den un fantástico paseo. Amantes de las antigüedades, ¡disfrutad!

Y para los apasionados del rally, o la fórmula uno, he aquí su "bocatto di cardinale". Subanse con toda confianza, que adelante tienen a un piloto con vasta experiencia. Vio frustrado su sueño de ser un conductor famoso en los circuitos internacionales y desahoga sus penas por las calles paraguayas. Y tan habilidoso es, que puede chatear, hablar por celular, jugar a la viborita, mientras se echa una carrerita con el estimado colega.

Claro, no todos tienen la culpa de que nuestros colectivos operen de trampas mortales. Existen choferes sacrificados, honestos y dedicados. Patrones responsables y abnegados. Sin embargo, como en todos los ámbitos, los "descarrilados" son los que más ruido hacen y derriban alguna que otra columna. Exigen aumento del precio del pasaje, a la par que producen diversos accidentes. Nada importa, total, los jueces que ofrecen las medidas de amparo van a sus casas en sus Mercedes, BMW o algún Volkswagen. Siento lástima por estos magistrados. No saben y nunca sabrán lo que es sentir la adrenalina por estar al filo del peligro en uno de nuestros fantásticos buses.

Cualquier niño de 7 años puede hacer uso del sentido común y distinguir cuando un vehículo está apto y cual debe estar en un depósito de chatarras. Paragolpes colgando, ventanas con los vidrios rotos (o directamente sin vidrios), asientos en mal estado ( o sin asientos), humo negro, el motor parando cada tres cuadras, entre otras características de nuestro transporte público. Aspectos que observamos, pero, a los que hacemos caso omiso y subimos igual por necesidad.

Ojalá que las promesas de cambio también lleguen a este campo. La designación de un encargado exclusivo de la Setama, por parte del Poder Ejecutivo, es una pequeña luz al final del túnel.
Esperemos que la persona designada pueda, realmente, dominar una secretaría a la que muchos, "entendidos", jueces y congresistas llaman ingobernable.

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