martes, 17 de agosto de 2010

El niño y yo

Existen días y momentos como este. En el que todos buscan su lado más pequeño. En mi caso aún lo sigo siendo, más físicamente. Por una fecha en el calendario todos los problemas parecen desaparecer o en todo caso disminuir.

En mi cabeza escucho canciones de dibujitos animados. Los que, mientras tomaba un café con leche a las 5 de la tarde, disfrutaba al límite en menos de 30 minutos. Terminaba Supercampeones y empezaba Caballeros del Zodíaco. Terminaba el programa de los guerreros zodiacales, empezaba Robotech.

No parecía tener fin. ¡Cuántas tareas había dejado de hacer por ver la tele! ¡Cuantas palizas me esperaban por querer ser feliz!

Miro mi situación ahora y no encuentro muchas diferencias. En vez de los plagueos de mi madre escucho los plagueos de viejos corruptos. Sentados en los sillones que el pueblo les dio. Cobrando 15 millones de guaracas al mes por no hacer nada.

Falta de empleo por no pensar como el jefe. Habiendo tantas ideas excelentes de jóvenes brillantes, el puesto se alquila al más caradura y dispuesto a escribir como la “mano en el hombro” dicta.

Calles rotas. Muertes innecesarias. Ideologías vendidas y alquiladas a través de los medios de comunicación. Tanta inocencia perdida. Con razón varios amigos y amigas me dicen que tienen miedo de traer un hijo a este mundo. Un día estás disfrutando de un inocente programa y al otro ya sos testigo de la degeneración en su peor forma.

Yo no soy nadie para hablar de paradigmas y ejemplos espirituales. Sólo que tanta porquería en la que vivimos y que observamos hace que queramos escapar al rincón ese donde nos escondíamos de pequeños si algo habíamos hecho mal.

Entre ser un niño o un adulto, podrido por el poder y las posesiones, prefiero ser aquel infante que no distinguía entre las 6:45 y las 7:15. Un sueño lo era todo.

domingo, 8 de agosto de 2010

¿Paraguay no es rentable para grandes bandas internacionales de rock?

Un tema de mucho debate. Justamente estaba hablando de esto con unos amigos.
Es natural escuchar frustraciones por parte de los jóvenes amantes del rock, metal, punk. Frases como: “Viene otra vez el maldito reggaeton”, “Aventura en el Olimpia otra vez”, “Vienen Don Omar y Daddy Yankee”, se cuelan en el ambiente. Pero ojo, nadie critica los gustos musicales. Para eso existe la variedad. Lo que uno podría criticar es que no se aplica la misma cantidad de esfuerzo para traer grupos de rock alternativo como para traer grupos "tropicales", por así llamarlos.

Hace tres años tocábamos techo en el país con la llegada de Maná. Todo parecía indicar, luego de ver un Defensores del Chaco colmado, que sería el inicio de un cambio en la tendencia musical. Aunque muchos de los que asistieron aquella noche sólo conocían “Labios Compartidos” y no tenían idea de un disco llamado “Sueños Líquidos” del año 1997.

En Marzo de este año tuvimos a Franz Ferdinand en el Rakiura. Fue un gran esfuerzo. Un grupo de rock europeo pisaba tierra paraguaya. Nadie lo podría haber imaginado en el pasado. Sin embargo, la no muy buena decisión (o tal vez suerte) de colocar el concierto un martes hizo que la asistencia no fuera la esperada. Aunque era mejor hacerlo un martes que no hacerlo nunca. Aproximadamente 5.000 personas disfrutaron de la presentación. Bryan Adams también tuvo un apagado concierto un jueves en el Yatch. Podría ser en parte por el desconocimiento de las buenas canciones de este ícono del pop rock.

Paraguay fue, un tiempo, tierra elegida para grandes conciertos. Bon Jovi, Roxette, Toto, entre otras legendarias bandas, hicieron apariciones hace no más de veinticinco años.

Estoy seguro de que el país, y sobre todo el ambiente alternativo, puede juntar a un público cuantioso si se presenta en nuestros escenario un grupo renombrado. Me produce sana envidia Nueva Zelanda. En cuestión de horas, vía facebook, los fans lograron organizar un show de Metallica. Así es, tal como lo lee.

Mientras las empresas y empresarios sigan jugándose a lo fácil y barato, antes que lo épico, histórico y hasta heroico, seguiremos esperando por artistas que sacien nuestros gustos musicales. Por el momento sólo nos queda cruzar la frontera si queremos encontrar lo mejor de la música contemporánea. Como Green Day, Oasis, Depeche Mode, Coldplay, Bon Jovi entre otros grupos que prefiero no mencionarlos por la rabia expedida sobre el teclado.

viernes, 6 de agosto de 2010

La cultura de lo satánico

No es raro observar a gente mayor alterarse por escuchar determinada música que tal vez no entienda. Ya sea por el idioma, ritmo acelerado o simplemente porque la distorsión de la guitarra la obligó a apagar la radio o el televisor.

Eso es normal dentro de nuestra tradición. Padres cuestionando a sus hijos adolescentes con frases como: “¿Ya escuchás otra vez esa música satánica?” “Puro ruido hacen, eso es obra del demonio” “Ni entendés lo que dice, ¿cómo te puede gustar? (si es inglés, francés, portugués, alemán, etc.)” entre otras cantaletas.

Esto pasa, mayoritariamente, con la música. Sin embargo, ya son varios los ámbitos donde Lucifer ha puesto sus garras. Dibujos animados para niños, supuestamente, ya contienen mensajes satánicos. Aunque esto ya viene desde hace mucho. Recuerdo haber crecido entre rumores de que los Pitufos eran demoníacos; Tom y Jerry hacían culto al diablo y que Los Simpsons se la pasaban representando a Satanás. Ni que decir de Los Caballeros del Zodiaco o Dragonball. Y para los más adelantados, Robotech y Mazinger Z.

Otra cosa simpática se daba y se sigue dando con los cuernitos. Es decir, todo lo que tenga cuernos es diabólico. Al menos así explicaban los padres cuando veían una caricatura donde un ser imaginario de colores brillantes era protagonista y tenía un par de cuernos o cuando Spiderman lanzaba su famosa telaraña. Y ni que decir en los conciertos de rock.

Entonces me pongo a pensar, la vaca es diabólica, el toro, el alce, el ciervo, el hombre. ¿Además de haber sufrido una infidelidad el pobre tipo también está condenado al infierno?

Me preocupaba antes y me preocupa aún más ahora al ver que este tipo de creencias ridículas sigue paseándose por nuestro país. Definitivamente el hombre (tal vez más el paraguayo) le teme a lo que no conoce o no entiende. El hecho de no conocer un idioma no es motivo para condenar al sufrimiento eterno a una persona o grupos de personas.

Obviamente es muy difícil cambiar creencias, tradiciones y hasta dogmas que se instalaron en varias décadas. Pero lo importante sería planificar un futuro distinto. De la mano de los jóvenes del “hoy”. Enseñar a nuestros hijos a no tener miedo y a ampliar la mente en todo lo que resulte beneficioso. Asimismo, con la globalización, tarde o temprano culturas lejanas se asimilarán y al estar construyendo una imagen negativa lo único que se genera es perversión y tal vez aún más el deseo de “hacer la contra” como muchos adolescentes piensan. Además, si sólo se crean barreras por el miedo, se quedarán atrasados en un mundo que cada día más solicita apertura y conocimientos.

Para reflexionar: ¿Cuál es peor música, peor mensaje, más “satánico”?

“She’s got a smile that it seems to me. Reminds me of childhood memories. Where everything was as fresh as the bright blue sky”
Traducir al español

O

“¿Sabes por que nos ponemos así en cuatro y movemos el trasero bien sabroso? Porque al frente tenemos la mami rica que nos dice: Dame duro, dame duro, dame duro papi, dame duro.”

De repente, entre adultos no estaría mal. Jugando a la seducción y aplicando ciertos pasos con este ritmo (bailes lentos y pegados siempre hubo).

Pero observen este video y pensemos qué resulta peor ¿El dibujito o esto?



Favor observar al minuto 1:00 y a los 2:10 (como muestra basta). Lo peor de todo, los adultos que los alientan.

Tu opinión construye