domingo, 23 de mayo de 2010

De un tiempo a esta parte... (Paraguay retoma la moda clásica)


El otro día fui testigo de un hurto a plena luz del día. Dos menores de edad en una motocicleta tipo Scooter fueron capaces de despojar a una adolescente de su teléfono celular. Este artefacto luego va a parar a un conocido local del Mercado 4, famoso por su nombre de "Santo". En el último "pasillo" se comercializan todo tipo de equipos (notebooks, ipods, celulares, cámaras fotográficas). Este último pasillo es nada más y nada menos que una calle, ni siquiera es un despacho oculto. Todos, inclusive las autoridades y agentes de la ley, conocen esta "sección comercial".
Muchas veces es más fácil comprar objetos manchados con sangre, pero a mitad de precio, antes que algo nuevo y con garantía. Muchos piensan: "¿Para qué? Al final, si es muy lindo, también me lo robarán a mí".

Mi débil mente, que no pierde tiempo en divagar, creyó ser parte de uno de los espectáculos de Buffalo Bill. Imaginó también a Clint Eastwood en la aclamada película "El bueno, el malo y el feo".
Lastimosamente no era sólo una película del viejo, salvaje o lejano oeste. Era la cruda realidad en Paraguay, calles de Asunción, pleno siglo XXI.

Los motochorros están a la orden del día. Mientras tanto, nuestro presidente discute con Evo sus intenciones de seducir a la Pachamama y llevarla a pasear sobre su Harley Davidson.
La inseguridad crece, los policías hacen vista gorda, Filizzola se despeina, Jaeggli come más que antes, Lilian Samaniego casi consiguió el papel protagónico en el remake de Chucky, pero aquí todo sigue igual. E inclusive, en algunos aspectos, peor.

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